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No se puede subestimar la complejidad que conlleva ser director de marketing hoy en día. Pero, al mismo tiempo, esa complejidad no ofrece a los directores de marketing ningún margen de maniobra a la hora de cumplir con los objetivos de sus empresas o de justificar sus inversiones en marketing. En realidad, sabemos que una mayor complejidad no hace más que aumentar la responsabilidad.
Ya se trate de gestionar con recursos limitados, comprender la interacción del público con los nuevos canales de comunicación, evaluar las herramientas de medición y las plataformas tecnológicas, identificar al socio adecuado en materia de datos o todo lo anterior, la complejidad es un reto a la vez único y universal.
A lo largo de la historia, los profesionales del marketing han sabido hacer frente a la complejidad, ante todo, tomando al cliente como su estrella polar. En el mundo de la gestión de medios, eso significa asegurarse de mantener la relevancia y la conexión con las audiencias allí donde se encuentren —tanto en los canales tradicionales como en los nuevos—, lo que, hay que reconocerlo, puede requerir un periodo de incertidumbre mientras se consolidan las métricas y los datos.
En un mundo complejo, con la proliferación de los canales de comunicación, es imprescindible garantizar la comparabilidad —para asegurar la integridad y la coherencia de los datos y las mediciones— con el fin de obtener claridad y lograr resultados realmente satisfactorios.
Parece sencillo decir que vivimos en un mundo complejo. Pero la labor del director de marketing (CMO) consiste precisamente en sortear esa complejidad, tomar las decisiones acertadas, invertir en los ámbitos adecuados y, en última instancia, generar resultados para la empresa. Esa responsabilidad conlleva una mayor carga, sobre todo porque el volumen de información que hay que filtrar no deja de aumentar, mientras que los recursos son limitados.
Esta edición de nuestro Informe Anual de Marketing traza el camino a seguir, aunque sea un camino lleno de obstáculos. Para los profesionales del marketing, esto significa centrarse en el cliente, probar nuevos canales, aprender dónde hay que dar un giro y aprovechar las nuevas capacidades. Y, teniendo en cuenta al público, es fundamental aprovechar la información y los datos de la máxima calidad para trazar el camino a seguir.
